Curiosidades fascinantes (I): ¿Cómo saludar en Sudáfrica?

Como ya comenté en su día, vivir en otro país supone cohabitar con una cultura distinta y al mismo tiempo con costumbres del todo desconocidas para el extranjero. Evidentemente, en un país multicultural y multirracial como es Sudáfrica, esto también ocurre. Sin embargo, el objetivo de esta entrada no es tanto describir las costumbres sudafricanas, sino contaros un suceso extraño con el que aprendí una de las costumbres de este país.

¿Cómo saludarías a un completo desconocido?

En España, probablemente comenzaríamos la conversación con un sencillo buenos días, ¿podría indicarme…?. En Suecia, la costumbre pasa por tutear a la persona desconocida a la que nos dirigimos, incluso si ésta pertenece a la autoridad o si es una persona anciana. Pues bien, en Sudáfrica nada que ver.

Os voy a contar lo que me pasó la primera vez que pisé este país. Llegué a uno de los aeropuertos de Johannesburgo, O.R. Tambo, sabiendo que para llegar a la casa donde iba a vivir tenía que coger uno de estos trenes bala que comunican muchos aeropuertos con sus correspondientes ciudades. Como ya he dicho, era la primera vez que viajaba a Sudáfrica por lo que educadamente me dirigí a un hombre que pertenecía al personal del aeropuerto en cuestión

  • Good morning sir, could you please tell me where can I catch the Gautrain? (Buenos días señor, ¿podría decirme, por favor, dónde debo coger el Gautrain? (este es el nombre del tren bala que he mencionado antes))

Como respuesta a mi educada pregunta según la cultura española no recibí más que una cara de perro y una mirada que sólo me deseaba lo peor. Yo, sorprendida, pensé que me había topado justamente con el hombre más antipático y estúpido del planeta.

  • I’m fine thank you, and yourself? How are you? (Estoy bien gracias, ¿y tú? ¿Cómo estás?)
  • Ehmmmmm, I’m fine thanks (Ehmmmmmm, bien gracias)

Inmediatamente después se dio la vuelta y me ignoró como si fuera una cucaracha coja. Encontré el tren correspondiente, aunque eso ya  no importa para nuestra historia. Una vez ya instalada, le conté  a mi pareja lo que me había pasado, aún sorprendida de lo absolutamente estúpido que era el hombre con quien había hablado (estúpido desde mi mente española).

Pues bien, resulta que en Sudáfrica es costumbre que, saludes a quien saludes, sea un dependiente, un camarero, un agente de bolsa, tu jefe e incluso un vagabundo, debes hacerlo de la siguiente manera, pues lo contrario supone una falta de educación bastante grave (por lo que parece).

  • Good morning sir/madam, how are you? (Buenos días señor/señora, ¿cámo está?)
  • I’m fine thank you, and yourself? (Estoy bien gracias, ¿y tú?)
  • I’m fine thank you (Estoy bien gracias)

Y ya empieza la conversación.

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Sudáfrica a vista de pájaro

Si ésta fuera una entrada que recogiese todos los datos habidos y por haber de este increíble país, probablemente no existiría tal entrada. Por ello he optado por pegar un grandísimo salto y contaros qué, quién y cuánto se puede ver desde allá arriba.

Sudáfrica, conocida oficialmente como la República de Sudáfrica, es un país con una extensión de 1.219.090 kilómetros cuadrados (más del doble que la de España, mi querido país natal), y que acoge en su interior a más de  52.981.991 habitantes censados (a diciembre de 2013). Imaginaos la inmensa cantidad de paisajes, gentes y colores que podéis encontrar… De hecho, este país es conocido por la diversidad de culturas, idiomas, religiones y nacionalidades que cohabitan.

A nadie se le escapa el terrible pasado que precede a esta tierra, y es que durante 42 años aproximadamente (hasta 1992, último año en el cual únicamente votaron las personas de raza blanca) este país fue gobernado a través de un sistema de segregación racial denominado apartheid, el cual toma el nombre del afrikáans, lengua fruto de la evolución del idioma hablado por los colonos holandeses.

Ello provocó, que en aquel momento de dominio blanco, una gran cantidad de extranjeros emigraran a Sudáfrica. Así y todo, actualmente casi el 80% de la población es negra, dividiéndose el restante por ciento en personas de raza blanca (alrededor del 10%), asiática e hindú (2%) y mestiza (8%). Un dato muy curioso respecto a  la distribución de razas en la actualidad es que, a pesar de la abolición del apartheid, se sigue utilizando la raza como método de distinción de la población. A título de ejemplo, en determinadas empresas que operan de cara al público, se realiza una clasificación de los clientes en función del color de su piel (negro, blanco, indio, de color y ”otros”), hecho que suele suscitar tensiones y sensación de real división entre el personal.

Continuando con nuestra visión desde lo más alto del firmamento, podemos ver a todas estas personas, sudafricanas y extranjeras, en su día a día aquí, en Sudáfrica. Como habréis podido adivinar o ya sabréis por conocimiento previo, las diferencias entre la población son extremas ya que el poder adquisitivo de los habitantes de este país está totalmente polarizado. Por un lado, encontramos como la mayor parte de la población (mayoritariamente de raza negra y nacionales de Sudáfrica o países como Zimbabwe o Mozambique) viven en zonas marginales o guetos, donde no existe el agua corriente y la corriente eléctrica apenas es un bien del que puedan disfrutar. Por otro lado aquellas personas de raza blanca o provenientes de países del continente asiático viven en lo que a mí me gusta llamar una “burbuja de oro”, en urbanizaciones con alta seguridad privada e instalaciones de todo tipo, rodeados por los mayores centros comerciales y, finalmente, realizando una vida totalmente de primer mundo por un precio considerablemente menor al de la vida en los países desarrollados.

Imaginad, después de todo esto, el contraste que provoca que exista un sistema de gobierno llevado por personas de raza negra en el cual el verdadero poder adquisitivo está en manos de las restantes razas.

Al margen de todo ello, desde aquí arriba se tiene una perspectiva impresionante del paisaje. Sudáfrica, por su condición de país costero, deleita a la vista con las playas más impresionantes en Ciudad del Cabo o Durban por ejemplo; no obstante, con una gran meseta de altitud superior a 1200 metros flanqueada por el sistema montañoso del Drakensberg, este país tiene también el paisaje característico de zonas montañosas

Sudáfrica, el país de la libertad y la democracia, como lo llaman aquí. Freedom, freedom, 20 years of democracy. Lo cierto es que nada es lo que parece.