Las 29 cosas que Sudáfrica me ha enseñado en el tiempo que llevo aquí

  1. Las cosas no son como uno cree, nunca. Y mis costumbres son sólo eso. Mías.
  2. Me gusta hacer la compra.
  3. Y aún más hacer la lista.
  4. Mi casa es la mejor del mundo. Aunque el recibidor, el salón, el comedor, la cocina y el cuarto de la tele sean la misma habitación. Eso es así.
  5. Mi cuerpo es bonito, no una pequeña salchicha como siempre decía.
  6. El cuerpo de las mujeres de mi alrededor también lo es. Aunque sea radicalmente distinto al mío.
  7. Me encanta bailar Zumba en el gimnasio con mi profesora Lolly como si estuviera borracha de ilusión.
  8. Las personas que menos lo esperas son más listas de lo que pensabas.
  9. Soy una repostera impresionante (al menos de los postres que hago).
  10. Entiendo todos los acentos del inglés que me eches.
  11. Incluso si el que me habla es africano del interior con un acento sólo comparable al del vasco más cerrado.
  12. Me emociono cuando escucho, veo o siento cualquier cosa que me haga recordar mi casa, mi país y mi gente.
  13. Mi familia siempre ha sido la mejor. Pero ahora es la súper-mejor.
  14. No importa lo que esté haciendo, con quien esté o por qué lugar caminen mis pies. Me siento afortunada.
  15. Se conducir por el otro lado. Sin suponer un peligro para la humanidad.
  16. Soy capaz de poner 2 lavadoras, 3 lavavajillas, hacer verduras a la plancha y bailar la macarena al mismo tiempo.
  17. Y no se me va la luz.
  18. Tener amistades de 5 razas diferentes es realmente interesante.
  19. Si sabes hacer paella eres Dios.
  20. Ya no me doy cuenta de que llevo toda la mañana hablando en un idioma que no es el mío.
  21. Vivir con quien quieres es la mejor experiencia del mundo.
  22. Dormir, desayunar, recoger, descubrir y reír con quien quieres también lo es.
  23. No olvidemos triunfar y ser derrotado al Monopoly.
  24. Un italiano es como el vecino del 2º derecha. En la otra punta del mundo la distancia Italia-España es como subir cuatro escaleras.
  25. Lo mismo digo de cualquier país hispanohablante.
  26. Y de cualquier europeo.
  27. Te conviertes en un experto del tipo de cambio.
  28. Mezclas idiomas con la mima facilidad que aliñas una ensalada.
  29. De pronto te sientes orgulloso de lo que eres, de dónde estás y de la decisión que un día tomaste.
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Curiosidades fascinantes (I): ¿Cómo saludar en Sudáfrica?

Como ya comenté en su día, vivir en otro país supone cohabitar con una cultura distinta y al mismo tiempo con costumbres del todo desconocidas para el extranjero. Evidentemente, en un país multicultural y multirracial como es Sudáfrica, esto también ocurre. Sin embargo, el objetivo de esta entrada no es tanto describir las costumbres sudafricanas, sino contaros un suceso extraño con el que aprendí una de las costumbres de este país.

¿Cómo saludarías a un completo desconocido?

En España, probablemente comenzaríamos la conversación con un sencillo buenos días, ¿podría indicarme…?. En Suecia, la costumbre pasa por tutear a la persona desconocida a la que nos dirigimos, incluso si ésta pertenece a la autoridad o si es una persona anciana. Pues bien, en Sudáfrica nada que ver.

Os voy a contar lo que me pasó la primera vez que pisé este país. Llegué a uno de los aeropuertos de Johannesburgo, O.R. Tambo, sabiendo que para llegar a la casa donde iba a vivir tenía que coger uno de estos trenes bala que comunican muchos aeropuertos con sus correspondientes ciudades. Como ya he dicho, era la primera vez que viajaba a Sudáfrica por lo que educadamente me dirigí a un hombre que pertenecía al personal del aeropuerto en cuestión

  • Good morning sir, could you please tell me where can I catch the Gautrain? (Buenos días señor, ¿podría decirme, por favor, dónde debo coger el Gautrain? (este es el nombre del tren bala que he mencionado antes))

Como respuesta a mi educada pregunta según la cultura española no recibí más que una cara de perro y una mirada que sólo me deseaba lo peor. Yo, sorprendida, pensé que me había topado justamente con el hombre más antipático y estúpido del planeta.

  • I’m fine thank you, and yourself? How are you? (Estoy bien gracias, ¿y tú? ¿Cómo estás?)
  • Ehmmmmm, I’m fine thanks (Ehmmmmmm, bien gracias)

Inmediatamente después se dio la vuelta y me ignoró como si fuera una cucaracha coja. Encontré el tren correspondiente, aunque eso ya  no importa para nuestra historia. Una vez ya instalada, le conté  a mi pareja lo que me había pasado, aún sorprendida de lo absolutamente estúpido que era el hombre con quien había hablado (estúpido desde mi mente española).

Pues bien, resulta que en Sudáfrica es costumbre que, saludes a quien saludes, sea un dependiente, un camarero, un agente de bolsa, tu jefe e incluso un vagabundo, debes hacerlo de la siguiente manera, pues lo contrario supone una falta de educación bastante grave (por lo que parece).

  • Good morning sir/madam, how are you? (Buenos días señor/señora, ¿cámo está?)
  • I’m fine thank you, and yourself? (Estoy bien gracias, ¿y tú?)
  • I’m fine thank you (Estoy bien gracias)

Y ya empieza la conversación.