American zero, South African hero

Una historia tan real como razonablemente imposible. La historia del hombre que no siendo nadie en América, se convirtió sin saberlo en un héroe para sudafricanos de todos los colores. El hombre que sin quererlo fue el icono de una época convulsa en el sur de continente africano. Un héroe y al mismo tiempo un desconocido. Sixto Rodríguez, Sugar Man… llamémosle X.

Detroit, finales de los años 60. Dennis Coffey y Mike Theodore, escuchaban atentos a un desconocido en un bar perdido en una de las múltiples zonas obreras de la ciudad. Era la época en la que el cigarro no era sino aquello que provocaba que, en un remoto bar llamado The Sewer, el humo se disfrazara de esa niebla que baila entre las tenues luces. Rodríguez rasgaba las cuerdas de su guitarra, entonando una melodía que a todos pasaba desapercibida. Mas no a Coffey y Theodore.

Por suerte o desgracia, aquella tarde oscura fue el momento en el que todo comenzó. Tras aquel contacto, ambos productores musicales convencieron a Rodríguez, para grabar un disco, Cold Fact, que pese a las grandes expectativas no tuvo éxito alguno. Coming from reality fue su segundo álbum. Gran voz, vibrante música, rotundo fracaso… Así llego el fin de esta nueva estrella, que se apagó antes siquiera de que alguien viera su luz.

La historia cuenta que una copia de su álbum llegó a Sudáfrica de la mano de una joven americana que visitó este país aislado de la comunidad internacional debido a su política de segregación racial. De ahí en adelante, el éxito se disparó. Sus letras se interpretaron como un grito anti apartheid, su voz conquistó los oídos de todos aquellos que escuchaban su música y el misterio de quién se escondía bajo el nombre de Rodríguez consiguió hacerse hueco en el subconsciente de los cada vez más numerosos seguidores que este americano de origen humilde.

¿Quién era Rodríguez? La incógnita era tal que comenzó a extenderse el rumor de que había perdido la vida tras suicidarse inmolándose en un escenario. ¿O quizás se había pegado un tiro? Aquel hombre más valorado que Elvis Presley o los Beatles encerraba el gran misterio de la historia musical sudafricana.

Agosto de 1997, Craig Bartholomew Strydom impulsado por aquel gran misterio comenzó a analizar las canciones de Rodríguez, en busca de alguna referencia al lugar de donde éste pudiera provenir. Ni Ámsterdam, ni Londres. Nada.

Millas en la carretera, Craig escucha una de las canciones de Rodríguez. I met girl in Dearborn. Early six o’clock this morn. Dearborn… ¿Un atisbo de luz? Pronto descubriría que Dearborn se encontraba a escasa distancia de Detroit. Un descubrimiento tras otro le hizo contactar con Mike Theodore, el que había sido co-productor del primer álbum del misterioso artista.

Extracto de una conversación telefónica entre Strydom y Theodore:

¿Sabes que Rodríguez ha estado vendiendo discos en Sudáfrica durante 25 años? Ha vendido millones de copias

¿Qué?

Así se sucedió, utilizando las palabras que Strydom utilizaría posteriormente ante las cámaras, una montaña rusa de preguntas y respuestas. Una conversación que, al mismo tiempo que saciaba la curiosidad de este sudafricano amante de las canciones de Rodríguez, supuso la chispa que encendió una mecha de éxito para nuestro artista.

¿Cómo murió Rodríguez? ¿Se suicidó en el escenario? ¿Cuál es la dramática historia?

¿Qué quieres decir con muerto? Sixto no está muerto. Está vivo. Vivito y coleando. El artista conocido como Sixto Rodríguez esta vivito y coleando. Y vive en Detroit.

El 2 de marzo de 1998 Rodríguez pisó por primera vez Sudáfrica. Conciertos multitudinarios. Euforia por conocer lo que se pensaba que había desaparecido para siempre. Sixto Rodríguez volvió a Sudáfrica cuatro veces más, y actuó en más de 30 conciertos. La mayor parte de los beneficios que obtuvo los compartió con su familia y amigos. Rodríguez aún vive en un suburbio de Detroit. En la misma casa donde vivió durante 40 años.

Esta es la historia más increíble jamás contada.

A continuación os incluyo el documental Searching for Sugar Man. Para aquellos a los que les haya picado la curiosidad. Precioso. Para aquellos que prefiráis verlo en castellano, hay subtítulos disponibles. Lo único que debéis hacer es hacer click en el dibujo que representa una rueda de engranaje y donde indica”subtítulos” seleccionar la opción “español”.

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Mamá África

La mamá de África. No lo digo yo, lo dicen ellos.

Miriam Makeba fue una aclamada cantante sudafricana nacida en los años 30 que, al mismo tiempo, fue y sigue siendo uno de los iconos del movimiento anti apartheid. Sus primeros pinitos en el mundo de la música los hizo aquí, en Sudáfrica, concretamente en un suburbio de Johannesburgo llamado Sophiatown. Vocalista en el grupo Manhattan Brothers y fundadora del grupo femenino The Skylarks, fue fichada por el cineasta estadounidense Lionel Rogosin para participar en Come back, Africa, un documental sobre el apartheid que tuvo gran éxito en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Este no fue sino el inicio de su éxito internacional, éxito que le permitió conocer mundo y, asimismo, dar a conocer al mundo su música.

Años más tarde, tras la muerte de su madre, Miriam Makeba trató de regresar a su país con el objeto de asistir al funeral de la misma, momento en el que se percató de que se le había negado el pasaporte sudafricano. Así comenzó el exilio de esta famosísima cantante sudafricana, exilio que duró nada más y nada menos que 30 años.

En 1963, Makeba denunció la terrible situación que se sucedía en su país natal ante la Asamblea General de las Naciones Unidas lo cual provocó que el gobierno sudafricano prohibiera la difusión de sus canciones en dicho país. No obstante, ello no obstó para que figuras internacionales como John Fitzgerald Kennedy o Nelson Mandela (tras su liberación, evidentemente) la consideraran no sólo como un icono, sino como una gran artista.

Fue en diciembre de 1990 cuando Mamá África volvió a pisar su tierra natal. Recitales, un musical, la Gira de la Esperanza, numerosos premios, la creación de una organización para recaudar fondos para la protección de las mujeres sudafricanas y la superación, a los 33 años, de un cáncer cervical. Desde luego, no cabe duda de que Miriam Makeba fue un símbolo de mujer luchadora que, a pesar de las circunstancias que rodearon su vida, se mantuvo firme  en lo que a sus ideales se refiere y regresó con los brazos abiertos al lugar de donde, un día, fue expulsada.

Su absoluto éxito internacional Pata pata suena casi a diario en la radio de mi coche. Es una canción preciosa, alegre y divertida. Por lo menos a mí me saca unos sutiles bailecillos cuando la oigo.

Las imágenes de esta entrada, como podréis imaginaros, no son mías. No obstante no tienen copyright y son de difusión libre.