Mamá África

La mamá de África. No lo digo yo, lo dicen ellos.

Miriam Makeba fue una aclamada cantante sudafricana nacida en los años 30 que, al mismo tiempo, fue y sigue siendo uno de los iconos del movimiento anti apartheid. Sus primeros pinitos en el mundo de la música los hizo aquí, en Sudáfrica, concretamente en un suburbio de Johannesburgo llamado Sophiatown. Vocalista en el grupo Manhattan Brothers y fundadora del grupo femenino The Skylarks, fue fichada por el cineasta estadounidense Lionel Rogosin para participar en Come back, Africa, un documental sobre el apartheid que tuvo gran éxito en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Este no fue sino el inicio de su éxito internacional, éxito que le permitió conocer mundo y, asimismo, dar a conocer al mundo su música.

Años más tarde, tras la muerte de su madre, Miriam Makeba trató de regresar a su país con el objeto de asistir al funeral de la misma, momento en el que se percató de que se le había negado el pasaporte sudafricano. Así comenzó el exilio de esta famosísima cantante sudafricana, exilio que duró nada más y nada menos que 30 años.

En 1963, Makeba denunció la terrible situación que se sucedía en su país natal ante la Asamblea General de las Naciones Unidas lo cual provocó que el gobierno sudafricano prohibiera la difusión de sus canciones en dicho país. No obstante, ello no obstó para que figuras internacionales como John Fitzgerald Kennedy o Nelson Mandela (tras su liberación, evidentemente) la consideraran no sólo como un icono, sino como una gran artista.

Fue en diciembre de 1990 cuando Mamá África volvió a pisar su tierra natal. Recitales, un musical, la Gira de la Esperanza, numerosos premios, la creación de una organización para recaudar fondos para la protección de las mujeres sudafricanas y la superación, a los 33 años, de un cáncer cervical. Desde luego, no cabe duda de que Miriam Makeba fue un símbolo de mujer luchadora que, a pesar de las circunstancias que rodearon su vida, se mantuvo firme  en lo que a sus ideales se refiere y regresó con los brazos abiertos al lugar de donde, un día, fue expulsada.

Su absoluto éxito internacional Pata pata suena casi a diario en la radio de mi coche. Es una canción preciosa, alegre y divertida. Por lo menos a mí me saca unos sutiles bailecillos cuando la oigo.

Las imágenes de esta entrada, como podréis imaginaros, no son mías. No obstante no tienen copyright y son de difusión libre.