Walter Sisulu National Botanical Gardens

El  Jardín Botánico Nacional Walter Sisulu se trata de una pequeña reserva que alberga un jardín botánico en su interior, con más de 220 especies de aves y 600 tipos de plantas, flores y árboles. Hace poco menos de una semana que estuve allí y, aparte de volver bastante tostadilla, volví aun si cabe más convencida de que vivo en un país increíble.

Realmente no se trata de un parque natural de increíbles dimensiones, con cientos de animales y maravillas de la naturaleza que no se pueden encontrar en otro lugar. Nada que ver. Este jardín botánico situado al este de Johannesburgo tiene una extensión de 30,8 kilómetros cuadrados, lo cual es una auténtica minucia si lo comparamos con el grandiosísimo Kruger (el cual, todo sea dicho, es uno de mis puntos en una lista imaginaria que denomino cosas que hacer mientras viva en Sudáfrica). No obstante, en lo que a mí respecta, lo que hace de este lugar un sitio que hay que visitar es su vegetación y lo agradable que resulta pasear por los caminos habilitados para ello.

Que yo llegase a este fantástico parque no fue sino la mayor casualidad de las casualidades y es que únicamente fui a acompañar a mi pareja a un entrenamiento de taekwondo al aire libre. Ni que decir que no me esperaba que el jardín fuese tan agradable, ni que el taekwondo fuera un deporte tan elegante (lo prometo).

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South Africa on the road

La N3 es una carretera que une Johannesburgo y Durban y que, al mismo tiempo, atraviesa las zonas de Gauteng, KwaZulu-Natal,  Mpumalanga y Free State.

Probablemente existan muchísimas otras rutas con vistas y paisajes que quiten el hipo a cualquier extranjero. No obstante, esta vez fue la primera en la que, estando de copiloto, me dedique a admirar los colores, las llanuras, los horizontes, la vegetación (escasa) y las lomas y montañas que decoraban el paisaje.

Sudáfrica tiene una geografía distinta dependiendo de la zona en que te encuentres. Así y todo, es un país…basto diría yo. Vasto en el sentido de grandísimas llanuras, con apenas un par de lomas, tres pares de arbolillos solitarios y ganado pastando tranquilamente. Vasto porque el sol abrasa todo lo que hay bajo su inexistente sombra. Vasto porque soy incapaz de encontrar otra palabra. Vasto. Pero maravilloso.

El vídeo (así como todas las imágenes publicadas en este blog) es creación propia. La canción (aunque me encantaría tener una buena voz) lamentablemente no es mía: John Newman – Losing sleep

Sudáfrica a vista de pájaro

Si ésta fuera una entrada que recogiese todos los datos habidos y por haber de este increíble país, probablemente no existiría tal entrada. Por ello he optado por pegar un grandísimo salto y contaros qué, quién y cuánto se puede ver desde allá arriba.

Sudáfrica, conocida oficialmente como la República de Sudáfrica, es un país con una extensión de 1.219.090 kilómetros cuadrados (más del doble que la de España, mi querido país natal), y que acoge en su interior a más de  52.981.991 habitantes censados (a diciembre de 2013). Imaginaos la inmensa cantidad de paisajes, gentes y colores que podéis encontrar… De hecho, este país es conocido por la diversidad de culturas, idiomas, religiones y nacionalidades que cohabitan.

A nadie se le escapa el terrible pasado que precede a esta tierra, y es que durante 42 años aproximadamente (hasta 1992, último año en el cual únicamente votaron las personas de raza blanca) este país fue gobernado a través de un sistema de segregación racial denominado apartheid, el cual toma el nombre del afrikáans, lengua fruto de la evolución del idioma hablado por los colonos holandeses.

Ello provocó, que en aquel momento de dominio blanco, una gran cantidad de extranjeros emigraran a Sudáfrica. Así y todo, actualmente casi el 80% de la población es negra, dividiéndose el restante por ciento en personas de raza blanca (alrededor del 10%), asiática e hindú (2%) y mestiza (8%). Un dato muy curioso respecto a  la distribución de razas en la actualidad es que, a pesar de la abolición del apartheid, se sigue utilizando la raza como método de distinción de la población. A título de ejemplo, en determinadas empresas que operan de cara al público, se realiza una clasificación de los clientes en función del color de su piel (negro, blanco, indio, de color y ”otros”), hecho que suele suscitar tensiones y sensación de real división entre el personal.

Continuando con nuestra visión desde lo más alto del firmamento, podemos ver a todas estas personas, sudafricanas y extranjeras, en su día a día aquí, en Sudáfrica. Como habréis podido adivinar o ya sabréis por conocimiento previo, las diferencias entre la población son extremas ya que el poder adquisitivo de los habitantes de este país está totalmente polarizado. Por un lado, encontramos como la mayor parte de la población (mayoritariamente de raza negra y nacionales de Sudáfrica o países como Zimbabwe o Mozambique) viven en zonas marginales o guetos, donde no existe el agua corriente y la corriente eléctrica apenas es un bien del que puedan disfrutar. Por otro lado aquellas personas de raza blanca o provenientes de países del continente asiático viven en lo que a mí me gusta llamar una “burbuja de oro”, en urbanizaciones con alta seguridad privada e instalaciones de todo tipo, rodeados por los mayores centros comerciales y, finalmente, realizando una vida totalmente de primer mundo por un precio considerablemente menor al de la vida en los países desarrollados.

Imaginad, después de todo esto, el contraste que provoca que exista un sistema de gobierno llevado por personas de raza negra en el cual el verdadero poder adquisitivo está en manos de las restantes razas.

Al margen de todo ello, desde aquí arriba se tiene una perspectiva impresionante del paisaje. Sudáfrica, por su condición de país costero, deleita a la vista con las playas más impresionantes en Ciudad del Cabo o Durban por ejemplo; no obstante, con una gran meseta de altitud superior a 1200 metros flanqueada por el sistema montañoso del Drakensberg, este país tiene también el paisaje característico de zonas montañosas

Sudáfrica, el país de la libertad y la democracia, como lo llaman aquí. Freedom, freedom, 20 years of democracy. Lo cierto es que nada es lo que parece.